SUGERENCIAS PARA EL PERIODO DE FAMILIARIZACIÓN

Por: Carmen González (Psicóloga de la Escuelita Kikirikí)

Pronto comenzará  la escuelita; niños y niñas se incorporarán por primera vez y vivirán un proceso que suele ser emocionalmente intenso para ellos/as, las familias y los/las  acompañantes. Dada su importancia, se hace necesario reflexionar sobre lo que puede implicar esta vivencia y sobre la manera en la que los adultos podemos acompañar este proceso para que se viva del modo más relajado y armonioso posible.

La separación afectiva de la figura de apego, normalmente  la madre, es, quizás, de todas las separaciones que vivimos los seres humanos, la más importante y la que puede dejar una huella más profunda en el inconsciente emocional. Dicho esto, las separaciones forman parte de la vida por lo que la cuestión es cómo realizarla para que sea una experiencia fortalecedora para los niños y las niñas.

Para que los niños y las niñas  se muestren relajados/as para experimentar  las vivencias escolares, es necesario que se  sientan seguros/as  en este espacio y vinculados a las personas que forman parte de él.

Y todo ello necesita tiempo y sensibilidad por parte de los adultos (familia y equipo de la escuelita) para acoger y adaptarse a las necesidades de cada niño/a.

A continuación os ponemos algunas recomendaciones para afrontar el proceso de familiarización:

  1. Antes de venir a la escuelita:
  • Mostrar una actitud de confianza hacia el espacio y los/as acompañantes. Las dudas, inseguridades, miedos, etc es importante que los apuntéis y nos los transmitáis por mail, teléfono o en persona pero sin la presencia del niño/a.
  • Contarles experiencias de inicio de la escolarización (de sus hermanitos/as, de primos/as, amigos/as, etc). Anticipar lo que va a ocurrir puede proporcionarles seguridad.
  • Dado que el apego con la madre suele ser más intenso que el vivido con otros miembros familiares, a algunas familias les resulta más fácil que sea otro familiar quien acompañe al pequeño o a la pequeña.
  • Algunos niños y algunas niñas se sienten más seguros/as  si se llevan de casa un juguete o un objeto (un osito, un pañuelo, una foto,…). Este objeto de transición le puede proporcionar  cohesión con la familia y con su hogar. Este objeto se dejará en un lugar de nuestro espacio donde el pequeño pueda acceder y sentir de nuevo la seguridad y el vínculo con su familia.
  1. Durante la estancia en la escuelita:
  • Como el objetivo de este periodo es facilitar que los niños y las niñas se sientan seguros y seguras en el espacio y hagan vínculos con los y las acompañantes, es importante que las familias, una vez que hayáis explorado el espacio con vuestro hijo o vuestra hija, os situéis en un lugar al que puedan acceder cuando lo necesiten. De esta manera, ayudamos a que puedan ir “conquistando” el espacio teniéndoos cerca pero no a su lado en todo momento.
  • Una actitud receptiva a las necesidades de vuestros/as hijas (siempre que os lo demanden, es decir, que se acerquen a dónde estáis) les ayuda a sentirse acompañados/as. Incluimos este punto ya que hemos observado que, en ocasiones, las familias tienen mucha necesidad de hablar entre sí y los niños y niñas se muestran inseguros o desconfiados cuando esto ocurre. ¡No os preocupéis que tenéis un curso por delante para compartir experiencias!
  • También es importante que no les “forcéis” o “animéis impetuosamente” a explorar, jugar o estar con los/as acompañantes. Si os ven relajados/as y sin prisa ellos/as también se relajarán. Es importante respetar los ritmos de cada uno/a.
  • La expresión emocional es fundamental en este proceso (en este y en todos) así que es recomendable, aunque resulte duro, permitirles que lloren, se enfaden o expresen sus emociones en el momento de la separación. En Kikirikí somos partidarios de no distraer a los niños y las niñas para que no lloren puesto que consideramos fundamental dar salida a las emociones para conseguir “digerir” las situaciones en el momento en el que se dan.
  1. Al recogerles tras su estancia (solos/as) en la escuelita:
  • Es importante observar con precisión cómo está, cuál es su energía, cómo es su mirada, su posición corporal y el estado  de ánimo que tiene. En ese momento, el adulto debe estar plenamente disponible porque el pequeño o la pequeña puede sentir una mezcla de emociones contradictorias: alivio y tensión, seguridad y enfado, placer y dolor.
  • No avasallar a preguntas al recogerlo. Es mejor dejar que sea él mismo o ella misma quien busque el momento para hacerlo en casa. Entonces deberemos prestarle toda nuestra atención.
  1. En todo momento, mostrarles afecto y comprensión:
  • Cuando los niños y las niñas viven un momento  de inseguridad, es posible que en casa muestren síntomas tales como una necesidad mayor de apego, una menor intención de exploración y de juegos autónomos, una mayor irritabilidad e inestabilidad emocional con las personas de confianza, miedos y pesadillas por las noches, u otro tipo de regresiones diversas. Ante la vivencia de miedo, la reacción del niño/a es la de buscar la presencia y seguridad de los padres.
  •   La incorporación a la escuela puede ser vivida también como un abandono y, por ello, ya en casa, los niños y las niñas tienen la necesidad de tensar las situaciones para comprobar si los padres todavía les quieren. Es una oportunidad para amar y proporcionar esa seguridad y vínculo, manteniéndose cercanos sin rechazarlo, mostrando paciencia para acoger su dolor, expresando límites si emitir descalificaciones, sin acelerar y forzar procesos.

¡ENTRE TODOS/AS CONSEGUIREMOS QUE ESTA EXPERIENCIA LES FORTALEZCA Y ENRIQUEZCA!

Fuente: Jordi Alteu, Coordinador CRAEV, Centre de recerca Assesorament Educació Viva